Qué ver en Bikaner: El Increíble Templo de las Ratas
Bikaner fue nuestra primera parada en la provincia del Rajastán y paramos sobre todo para ver el famoso Templo de las Ratas (Karni Mata). La ciudad de Bikaner tiene más de medio millón de habitantes y está situada en el centro-norte del Rajastán, en el corazón del desierto del Thar.
Llegamos por la mañana a Bikaner desde Amritsar después de 10 horas en un autobús cama que nos costó 1200 rupias (15 euros). Solo bajar del autobús se nos echaron encima unos cuantos indios.
Se ofrecieron a llevarnos a nuestro hotel pero también a hacernos una ruta por la ciudad como si de guías se tratasen. Un chico que parecía bastante espabilado se puso a decir algunas frases en castellano y al final acordamos ir con él de guía y con su amigo que conducía el tuc-tuc.
Estaríamos todo el día con ellos por 500 rupias más la propina que quisiéramos dar. No teníamos hotel. Íbamos justos de tiempo así que no pensábamos pasar la noche. Queríamos pasar el día; ver el centro de la ciudad, el famoso Templo de las Ratas y por la noche coger otro autobús cama hacia Jaisalmer.

Bikaner, la ciudad de las vacas y las ratas
Dejamos las mochilas en un hotel amigo de nuestro joven guía a cambio consumir algo. Después de desayunar salimos a descubrir la ciudad. Bikaner nos sorprendió muy gratamente.
Dando vueltas por la ciudad con el tuc-tuc enseguida nos dimos cuenta de que el paisaje había cambiado radicalmente. Se veía un lugar mucho más seco y caluroso. También nos sorprendió la cantidad de vacas que había sueltas por las calles. Muchas más de lo normal.
La mayoría de las vacas eran de raza Cebú, que se caracterizan por tener una gran joroba en su lomo y por sus orejas caídas. Los cebúes tienen un aspecto mucho más corpulento que cualquiera otra vaca que haya visto anteriormente. La raza Cebú se utilizan como animal de carga, se usa su leche, su piel y su carne. Por supuesto, en India, es un animal sagrado y solo utilizan su carne cuando el animal muere de viejo.

¿Qué ver en la ciudad de Bikaner?
1. El Templo de las Ratas: la historia y el mito
El Templo de las Ratas, o como se llama realmente, Karni Mata, está a tan solo 30 Km de Bikaner, en la ciudad de Deshnok. Es lo primero que tienes que ver si visitas Bikaner.
Como su nombre indica, el lugar está dedicado a Karni Mata. Karni Mata fue una famosa mística de su tiempo considerada como la reencarnación de la diosa guerrera Durga. Fue adorada en vida y un ejemplo de eso es que los marajás de Bikaner y Jodhpur le pidieron que colocara las primeras piedras del sus respectivos fuertes: el Fuerte de Bikaner y el Fuerte Mehrangarh.
El mito del templo cuenta que cuando el hijo de Karni Mata se ahogó en un estanque, ella suplicó al dios Yama, el dios de la muerte, que lo reviviera. Yama primero se negó, pero eventualmente cedió… Aunque a medias. El dios Yama permitió que el hijo de Karni Mata y todos sus descendientes, con tal de evitar la muerte, se reencarnaran en ratas.
Actualmente, unas 600 familias de Deshnok afirman ser descendientes de Karni Mata. Estas personas están convencidas de que las ratas que pasean por el templo son sus propios antepasados y las tratan como tal. Creen que cuando fallezcan se reencarnarán también en una rata. Y que cuando esta rata fallezca, se volverán a reencarnar en una persona y así en un ciclo infinito.

Las supersticiones del Templo de las Ratas
El templo está lleno de supersticiones. En la India, los más creyentes creen que si una de estas ratas pasa por encima de tu pie te traerá buena suerte. También, aparte de traer buena fortuna, se considera un honor comer de los restos que han dejado las ratas.
Por último, se dice que por el templo merodean unas ratas blancas. Se piensa que son las reencarnaciones de Karni Mata y sus hijos y que si ves alguna de ellas es señal de buenos augurios.
Pocas personas las han visto, entre esas pocas, por supuesto, nuestro guía. Nos dijo que hay que ir temprano por la mañana para verlas pero que no es nada fácil.

Dentro del Templo de las Ratas: Caminando entre ratas
El templo tiene una bonita fachada de mármol y está cubierto con una red para que las palomas no puedan comerse la comida de las ratas. Las ratas se pasean libremente por todos lados. Son las reinas del lugar.
Son alimentadas tanto por los que se creen descendientes de Karni Mata como por los visitantes. Se dice que hay unas 20 mil ratas aunque yo no diría que haya tantas. Tienes que entrar descalzo así que es posible que te resulte un poco asqueroso (afortunadamente puedes ir con calcetines, aunque después tengas que tirarlos).
Caminarás justo al lado de un montón de ratas, pisando mierda de ratas y restos de comida y rodeado de una atmósfera bastante maloliente. Si eres una persona con manías, no te aconsejo visitar este templo.
Respeta las normas y a las ratas
Hay que tener mucho cuidado en no dañar ninguna rata, ya que por cada rata que dañes, dependiendo del daño causado, hay diferentes tipos de multas. Estás multas pueden rondar los cientos de euros, pero si matas a una rata blanca, mucho más.
Sin lugar a dudas, es un templo que no deja indiferente a nadie. Es de los más curiosos que te puedas encontrar en la India, pero seguramente, también el más desagradable.


2. El muy bien conservado Fuerte de Junagarh
Al volver a la ciudad pasamos en tuc-tuc por delante del Fuerte de Junagarh. Construido en el siglo XVI por Raja Rai Singh, uno de los generales del emperador mogol Akbar, es uno de los fuertes mejor conservados de toda la India y se distingue por no estar edificado sobre una colina, como ocurre con la mayoría de los fuertes del Rajastán, sino en plena llanura, en el centro de la ciudad.
En su interior se pueden visitar varios palacios ricamente decorados, como el Anup Mahal, el Ganga Mahal o el Chandra Mahal, con impresionantes techos pintados, intrincadas tallas en piedra y hermosas vidrieras. Además, el fuerte alberga un pequeño museo que exhibe armas, manuscritos, trajes reales y objetos del día a día de la corte.
La entrada cuesta 300 rupias, pero si deseas guía o audio guía el precio puede subir ligeramente. Nosotros decidimos no visitarlo porque íbamos justos de tiempo, aunque muchos viajeros lo consideran una visita imprescindible en Bikaner.

3. Havelis de Bikaner: Rampuria y Daga
Seguidamente, visitamos el barrio antiguo de Bikaner donde se encuentran dos havelis: Rampuria y Daga. Los havelis son antiguas mansiones de ricos comerciantes que destacan sobre los otros edificios, más humildes y sencillos. Tienen una característica fachada de arenisca roja y una arquitectura preciosa.
Estas construcciones son auténticas joyas del patrimonio arquitectónico del Rajastán, y reflejan el esplendor y la riqueza de las familias que dominaron el comercio en siglos pasados.
Los havelis Rampuria, en particular, son considerados los más bellos del estado, con intrincados trabajos en piedra tallada, ventanas ornamentadas y balcones decorativos que cuentan historias del pasado. Pasear por esta zona es como hacer un viaje al siglo XIX, cuando Bikaner era un próspero centro mercantil.

4. Mercado de las especias de Bikaner
A continuación, caminamos hasta el mercado de las especias donde, como no, nuestra guía nos llevó a la tienda de su amigo para ver si comprábamos algo. Antes de finalizar el tour también nos llevaría a otra tienda a ver todo tipo de tejidos.
Hicieron una técnica que después de unas semanas aquí nos resulta conocida. Te sientan, te traen algo de beber y, mientras te dan mil explicaciones, te van sacando media tienda delante tuyo haciéndote sentir mal por todo el trabajo que le estás causando. Es su táctica preferida para hacerte comprar algo.
Después de 5 años en Asía pensaba que ya lo había visto todo en el arte del regateo. Los indios hacen que te sientas mal si entras a su tienda y no compras nada. De lejos, son los mejores comerciantes que he visto nunca. Eso si, al final, acabas tan cansado que dejas de entrar a las tiendas para ahorrarte disgustos.

5. El Templo Bhandasar Jain
Para finalizar el recorrido, visitamos el Templo Jainista Bhandasar, un templo jainista que data del siglo XV. Se encuentra en el centro de la ciudad, cerca del mercado de especias. Es un templo pequeño, pero muy famoso en la región por sus pinturas murales y su exquisita decoración detallada.
A pesar de su tamaño modesto, el templo es una verdadera joya arquitectónica. Está construido en parte con mármol blanco y decorado con motivos florales, figuras mitológicas y elementos propios del simbolismo jainista.
Se dice, además, que en lugar de cemento, se utilizó ghee (mantequilla clarificada) como parte del material de construcción, lo cual añade un carácter único y místico al lugar. Subiendo las estrechas escaleras hasta el último nivel, se puede disfrutar de una bonita vista de los alrededores y del bullicioso mercado que lo rodea.
Lo que más me gustó de este templo es que fuimos los únicos visitantes. Pudimos disfrutar de unos momentos de paz y tranquilidad que tanto se echan de menos de vez en cuando en este país.

Siguiente Destino: De Bikaner a Jaisalmer en autobús
Si tienes tiempo en Bikaner también se puede hacer safaris por el desierto del Thar, aunque en nuestro caso, decidimos reservar el safari para hacerlo en Jaisalmer, nuestro próximo destino.
De Bikaner a Jasailmer hay 330 km. Nos subimos a un autobús cama nocturno que tardaría 6 horas en llegar y que nos costó 400 rupees (5 euros). En este enlace te relato nuestra experiencia en Jaisalmer y el desierto del Thar.
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La grandeza una nación puede ser juzgada por la forma en que se trata a sus animales.
– Mahatma Gandhi –
